
domingo, 11 de abril de 2010
Mensajes cuasimafiosos

jueves, 8 de abril de 2010
Chiste del milenio

"Seis, Siete, 8:00" está nominado en los Martín Fierro como Mejor Programa Periodístico.
viernes, 2 de abril de 2010
Alfonsín y la imagen de los políticos

En su blog de Perfil, Omar Bello da en la tecla nuevamente con su análisis del tardío homenaje que la sociedad le rinde a Raúl Alfonsín, más por desprecio a la clase política actual que por una valoración de la anterior.
Alfonsín fue un hombre entrañable con una capacidad de gobierno muy limitada. Dejando de lado los primeros meses de su mandato (mucha de la ilusión que se vivía tenía que ver con el regreso de la democracia), su presidencia fue un calvario que sufrimos todos.
Dado que todavía nos movemos con la lógica de las monarquías (o de las dictaduras) las personas son evaluadas por su forma de ser y no por su capacidad. Parecería que lo que Argentina necesita son más seres humanos como Alfonsín.
El segundo párrafo citado es especialmente valioso, porque describe un fenómeno que no terminó con el propio Alfonsín, sino que se extiende a otros personajes como su propio hijo, que una encuesta reciente reveló como uno de los políticos de mejor imagen. Lo poco que se conoce sobre este último es su personalidad de buen tipo y su nostalgia ante el recuerdo de los servicios públicos en manos estatales.
Una recepción muy parecida recibe en la sociedad Pino Solanas, quien también proyecta esa imagen de abuelo entrañable, mientras nadie presta atención a su ideario chavista y su asociaciones con Venezuela e Irán. Me da la sensación de que la gente observó sus alternativas para votar simplemente en esa figura de un septuagenario simpático, sin tener la más mínima idea de sus propuestas. Si lo hubieran hecho, se darían cuenta de que ante un eventual gobierno de semejante extremista, muchos terminaríamos pidiéndole perdón a Kirchner.
Otra cuestión sobre el homenaje, esta vez en relación con la honestidad de la clase política:
Ahora bien, ¿qué significa esto? En nuestros delirios: necesitamos más gente honesta. En la práctica: gente honesta de relativa capacidad que sea dominada por un batallón de corruptos. ¿Se entiende? Porque Alfonsín fue lo segundo, no lo primero. Don Raúl es un héroe chiquitito; personalidad adorable pero de ninguna manera necesaria.
Parece que Bello subrayara la extraña relación que la sociedad mantiene con los políticos en términos de su honestidad, donde ésta se transforma casi siempre en un activo más valioso que la capacidad de gobierno. Parece que las intenciones, la ideología, e incluso los fines de dichos políticos importan poco, si tiene la imagen de un hombre honesto, todo vale. Por algo en ciertos ámbitos se tiene tan alta estima por personajes decadentes como Luis Zamora o Pino Solanas. Y también, por algo Alfonsín es considerado el mejor presidente desde 1983 y Menem ni figura en dichos rankings.
Si algo puede rescatarse como positivo de estos homenajes, es que generalmente se plantea la imagen de Alfonsín en contraste con un estilo constantemente confrontativo de la pareja presidencial, marcando la necesidad de moderar y atemperar el debate político de estos tiempos. Más allá de lo loable de ese objetivo, deberíamos pensar también en cuestiones relacionadas con el contenido de ese debate, y la discusión sobre verdaderos proyectos de país alternativos, algo que la clase política ha venido evadiendo deliberadamente durante años.
viernes, 27 de noviembre de 2009
La televisión oficial
Son animalitos pagos que jamás tendrían la relevancia que tienen, si no fuera porque bajan línea de una manera fabulosa, desde un canal “de todos”... los que hoy ocupan el gobierno.
Entre el clan de 6, 7, 8 y TVR los sábados, tenemos dosis necesaria para archivar.
Todo esto es esperable de un canal sostenido por le gobierno, pero... ¿es normal en un canal privado? ¿Cuál es la necesidad real de chupar medias desde un canal de estas características? ¿Cuál es el beneficio?
No entiendo la postura que durante el último tiempo está tomando TELEFE. La entrevista a la que “accedió” Cristina, con Soledad Silveyra, una mujer a la que el gobierno había ofrecido tiempo atrás, una candidatura para las pasadas elecciones ya empezó a sonar raro.
No era suficiente! Después de las fuertes declaraciones de Susana Giménez acerca de la inseguridad, al canal “se le ocurre en beneficio de la diva” acotar su ciclo diario, a un sólo día a la semana. Ni hablar de la entrevista de casi una hora que puso al aire telefe con el ex-presidente antes del cierre de listas, con un acertado titular por aquellos días, del periodista de La Nación Diego Valenzuela: “Kirchner, artista exclusivo de TELEFE”.
El informe de La Liga, que decía mostrar la verdad sobre los productores de soja, además de ser irrisorio fue decadente, no hizo más que hacer evidente una postura tomada.
Cuando creí que no se podía mostrar más obsecuencia, veo otro canal estatal, esta vez “Encuentro”, y me desayuno con que una de las periodistas del ciclo al que hice referencia, Gisela Busaniche, se encontraba realizando un programa acerca de la veracidad de la información que ponen al aire los medios de comunicación y la intencionalidad con que lo hacen; allí aparecían también los periodistas de TELEFE, hablando con dejos de ingenuidad sobre la selección del material que es “conveniente” poner al aire de acuerdo a los intereses del noticiero, se escuchaban cosas como: “debemos usar música dramática para que los televidentes se conmuevan con lo que ven y no cambien de canal”, dentro del mismo informe estas aseveraciones se contraponían todo el tiempo, con un noticiero que sólo se emite por internet, en donde sus creadores se jactaban de poner al aire “la verdad” sin deformaciones, la verdad a la que hacían referencia era la lucha de los trabajadores de KRAFT.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Las maravillas de la educación progresista

Ahora entiendo por qué el kirchnerismo está tan obsesionado, casi exclusivamente, con el control de los medios de comunicación. Es que el otro gran medio transmisor de cultura, la educación, se convirtió hace bastante tiempo en otro bastión del progresismo político. Les viene como anillo al dedo.
Voy a comentar solo dos casos, pero pueden servir de ejemplo para las miles de escuelas de todo el país, ya que en una gran mayoría las cátedras de Ciencias Sociales y de Construcción de la Ciudadanía sirven para adoctrinar, no los valores que el título de la segunda asignatura proclama sino en una ideología de izquierda primitiva, tercermundista y simplificada en torno a grandes conspiraciones de “los malos” llámense Estados Unidos, las multinacionales o el FMI.
Primer caso: La materia es Geografía, de segundo año del polimodal. El profesor, en lugar de utilizar manuales escolares, que los hay de buena calidad (Santillana es un ejemplo) utiliza artículos periodísticos. De Clarín o La Nación, imaginará el lector. Para nada: el profesor elige estudiar problemáticas a partir de artículos de un panfleto llamado El Socialista, que llama a “no pagar la deuda externa” o estatizar todas las empresas de servicios públicos.
Ahora me entero que este panfleto pertenece a la agrupación Izquierda Socialista, dato que sirvió para aumentar mi indignación. Les dejo otro ejemplar para que se diviertan.
El mismo profesor también opta por presentar a los alumnos temas como el peligro de la “privatización del mar” en Chile, o de una historieta que compara la conquista de América con la intervención estadounidense en Irak.
Segundo caso: Primer año de polimodal, en una escuela privada. La materia es Construcción Ciudadana. Revisando los contenidos vistos en el año, me encuentro con que lo que debía ser la formación de futuros ciudadanos se reduce a un montón de críticas al “neoliberalismo”
Toda la materia se veía comprimida a una crítica ideológica de bajísima calidad, llevada al ridículo en muchos casos, como las guías de estudio sobre el reportaje de Página/12 a un “criminólogo” cuya gran teoría es que el causante de la delincuencia es… por supuesto, el neoliberalismo.
Lo peor es que en ningún momento encontré en los contenidos una explicación, o un fundamento teórico para justificar que un área tan importante sea convertida en un instrumento de manipulación muy peligroso.
Quizás a esta altura suene obvio, pero uno de los factores claves en la decadencia argentina es que dejamos de formar ciudadanos, para crear potenciales votantes de Pino Solanas. Cómo vamos a lograr un país con los consensos mínimos de los países desarrollados, mientras una mayoría salga de la escuela con estos preconceptos, es algo que me inquieta bastante.
sábado, 7 de noviembre de 2009
Cumbia villera Vs. Libre expresión
Esta música se aleja totalmente de cualquier expresión cultural de protesta social contra un sistema político y económico de turno, nada tiene que ver con el género del Hip-Hop, Rap o incluso el Rock and roll. Sus letras reflejan un odio explícito al sistema de valores tradicionalmente aceptados, resienten cualquier deseo de progreso, y es claro que ninguna de ellas propone una alternativa. Sus autores promueven la adopción de valores negativos como la pobreza, la miseria, la drogadicción y la falta de dignidad; pensamientos básicos envasados y listos para consumir en un mercado bailantero demandante.
Ante todo, la cumbia villera está legalizando la delincuencia. Este género no expresa un modo de vivir la vida, sino un modo de permanente confrontación con la muerte. Sus letras alteran cualquier buena expectativa, congenian los papeles de víctima y victimario de una manera tan sutil, que cualquier joven tienen acceso a información necesaria para convertirse en un resentido social o en el peor de los casos, en un asesino. Enunciados para vivir la vida fácil, con acceso directo a todos los fines, apartando del juicio crítico todos los medios.
Buscando las letras más difundidas de grupos de cumbia villera, llegué a fragmentos que mutilan el sentido de un proyecto de vida:
- “si sos anti chorro vas a perder / con una nueve en mano / hasta los dientes vamos armados / vamos re locos bien jugados / robando bancos y mercados” (Pibes chorros)
- “No puedo caminar de tanto jalar / estoy re cantina yo quiero vitamina / me compro una bolsa y estoy pila, pila” (Damas Gratis)
- “yo quería ahogarme en una pileta de vino / y morirme re mamado ahogado en mi pileta de vino / que levanten las mano’ el que quiere morirse / mamado, ahogado en mi pileta de vino” (Damas gratis)
-“colarte un dedo no querés / cuidado, cuidado / que tu agujero es muy delicado”
No es necesaria una búsqueda exhaustiva para toparse con semejantes muestras. Los jóvenes de hoy, asumieron como positivos los valores que excreta el género y los informes televisivos que tienen como principales protagonistas a presidiarios no hicieron más que legitimar ese velo de mártires que viste a sujetos que aceptan como verdaderas y válidas, máximas de vida paupérrimas y autodestructivas. La población trabajadora, fue reemplazada por jóvenes que deambulan sin rumbo fijo por la vida, analfabetos, sin identidad legal, disminuidos mentalmente por el consumo de drogas y con un poder de intervención social y política sumamente acotado, pero con un instrumento muchísimo más peligroso: una nueve milímetros al que cualquiera puede acceder y un cigarrillo de pasta base que presta el impulso.
Considero que es aquí donde debería actuarse, tenemos frente a nosotros un arma de gran alcance que destruye como una pandemia el futuro de este país. Paralizados en un presente incierto, sembramos la semilla indicada para un futuro de las mismas características. La apología del delito y de la vida parasitaria es aceptada desde la difusión de este género. Pensando en este sentido, recuerdo el engorroso proceso judicial que tuvo como protagonista a Andrés Calamaro, por haber incitado al consumo de drogas, con su frase: “Que linda noche para fumarse un porrito” en una de sus presentaciones en la ciudad platense. Damas gratis, Pibes chorros, y todas las bandas que tienen como estandarte la promoción de estos raros valores, violan explícita y sistemáticamente el artículo 213 del Código penal argentino, pero aquí la justicia es ciega, sorda y muda. El límite es muy estrecho, y todavía no entiendo la vara con que se juzga: ¿librepensadores o criminales?
viernes, 30 de octubre de 2009
Orientalismo

Por el desarrollo de las últimas elecciones en el país vecino, uno podría tratar de describir al Uruguay de la misma manera que los autores románticos del siglo XIX se referían al Cercano Oriente: un lugar exótico, lleno de aventuras y misterios inaccesibles.
Porque seamos honestos, para la Argentina no habría nada más exótico que una república ordenada, aburrida, sin sobresaltos y con instituciones que funcionen al estilo uruguayo. Estamos tan acostumbrados al caos y al delirio actual que nos parece digno de la ciencia ficción que un lugar tan cercano haya podido alcanzar semejante nivel.
Pepe Mujica no me cae particularmente bien y preferiría que su oponente ganara el ballotage, pero parece ser comparativamente mejor a los Kirchner en varios aspectos. Ha repetido en varias ocasiones que quiere llevar a su país al primer mundo, se arrepintió de su pasado violento y dice no tener nada que ver con las políticas estatizadoras. Estará por verse si es así, pero el hecho de que el principal candidato a presidente tenga un discurso moderado es realmente envidiable. (Y estamos hablando del candidato de la izquierda)
Otro motivo de envidia es el rechazo a la iniciativa que proponía reabrir las causas contra los militares del proceso militar uruguayo. Demostrando siempre mayor sensatez, los orientales deciden no reescribir la historia y concentrarse en gobernar hacia adelante, sin generar conflictos sociales ni batallas ideológicas que caducaron hace treinta años.
Tratar de comparar eso con la Argentina parece destinado a fanáticos del masoquismo, viendo como nuestro gobierno insiste en revivir la "patria socialista" y repetir hasta el hartazgo consignas olvidadas en el resto del mundo.
Buenos Aires y Montevideo estarán a pocos kilómetros geográficamente, pero en materia de valores e instituciones, una distancia abismal separa a la dos ciudades. De alguna manera siempre nos ingeniamos para imitar lo peor y no los buenos ejemplos que abundan no demasiado lejos.
