viernes, 13 de agosto de 2010

Good bye, Juan Domingo!

Compartir

Si Perón se levantara hoy de su tumba, con seguridad (siempre que su psiquis se halla mantenido bajo los mismos parámetros de neurosis) habría de estar maravillado con esta Argentina que supieron conseguir. No sé si muchos coincidirán conmigo en la idea de que el kirchnerismo es la doctrina más cercana al peronismo original, el ideado por Juan Domingo allá por mitad del siglo pasado. Lo cierto, o al menos mi verdad, es que aquellos peronistas que hoy no aplauden las políticas emanadas desde el estado, no son peronistas. Lo que sí puedo llegar a considerar, es que aquellos que festejaban el dogma, los ortodoxos, han ido evolucionado en forma directamente proporcional a la involución del papel del estado. Se encolumnaron inconscientemente detrás de una realidad que nunca exisitió (?) o bien, el tiempo alteró esa representación. Con esto intento decir que el trecho que nos separaba de la civilización está siendo salteado al menos, por una gran parte de la población.

Esta población, es la que comienza a quejarse porque los planes sociales se reparten como si fueran caramelos, y al mismo tiempo ven, que de manera mágica, las cosechas de tomate o lechuga fueron pésimas y deben pagar horrores para comer una ensalada. Hoy lamentan que los jubilados no puedan acceder a sus ahorros de toda la vida, pero sin embargo ganaron un pase gratis para ver fútbol “democratizado”. Con dolor asisten a hospitales que no tienen recursos para funcionar ni a media máquina, que la educación da asco por donde se la mire y que a la cinefilia, se le sumó ahora, la negrofilia. Claro que también podemos sentirnos orgullosos de una flor de empresa de aviones cuyas finanzas nunca dejaron de estar en un rojo furioso.

Exijo como ciudadana, un poco de honestidad moral e intelectual en estos tipos que se siguen llamando peronistas y que hoy están graciosamente (y lo digo aliviada) en contra del robo al sector del agro, a favor de la libertad de expresión en serio, y trabajando para darle un lugar al sector privado de la producción... A estos que se dicen peronistas, el mismísimo Perón les hubiera dado una patada en el traste en la primera de cambio. Ante todo hay que sincerarse con la democracia, y como dijo el sabio Hayek, hay que percatarse del verdadero credo de uno, si lo que en verdad se pretende, es el triunfo en esta contienda de ideas. El resultado de esta falta de sinceridad hace que hoy, en el 2010, existan cien (quizás más) ramas del peronismo dando vueltas y buscando un lugar en los espacios de poder, pensando que solo se puede obtener mayoría, si logran asimilar, un poco más o un poco menos, los discursos de aquél caballero fascista que llegó para seccionar la lógica de la república y que muy a nuestro pesar, ha sabido dejar excelentes beneficiarios del legado.

Seguramente estos últimos personajes de anormalidad difundida, serán los próximos ganadores en el 2011, es muy probable que ni siquiera tengan que enfrentar una segunda vuelta. La situación se seguirá repitiendo hasta el momento en que dejemos de avergonzarnos por decirnos antiperonistas, anticomunistas, liberales o como a ellos más les gusta: gorilas. No somos lo mismo que ellos, no intentemos entrar por el lado de la etiqueta y la genuflexión ante el busto de Evita. Somos promotores de la libertad, no concebimos al estado como todopoderoso y no está mal que lo hagamos saber.

Es cierto que lidiar con la concepción estatista desgasta mentes lúcidas, pero la determinación nunca debe estar de más, simplemente porque pensamos en un futuro de progreso, sin mártires ni líderes que me la cuenten como mejor se la imaginaron.

Hay que llamar a las cosas por su nombre, a la libertad, libertad y a la anomia autoritaria, simplemente PERONISMO.


domingo, 25 de julio de 2010

La idiotez crece a tasas chinas

Compartir
Beijing, un producto del modelo nacional y popular
Es una conducta usual en la política el tratar de justificar las acciones propias citando experiencias exitosas (y a primera vista similares) del resto del mundo. Incluso cuando eso significa presentar una visión enormemente distorsionada de lo que ocurre afuera, colocando en la misma categoría a políticas que, con una mirada un poco más cercana al asunto, se revelan como antagónicas.

En Argentina, esto usualmente significa convertir en el discurso a políticas económicas propias de la década de 1930 en algo tan moderno como un Blu-Ray o un iPad, porque aparentemente algún país exitoso las utiliza. Pero no hace falta más que dos minutos en Google para ver qué tan vacías son esas denominaciones. 

Los defensores del gobierno recurren constantemente a esta misma estrategia para justificar sus posiciones políticas. Eduardo Valdés, un ex jefe de gabinete de la Cancillería, dice en un artículo que parece propaganda del boletín oficial:
Frente a las recetas ortodoxas China enfrentó la crisis global con recetas neokeynesianas, expandiendo el gasto y fomentando el consumo. Ni se les ocurre pensar que el Banco Central de China pueda tener autonomía y el sistema previsional sólo lo administra el Estado.
Que analogía maravillosa. Según el autor, China sería una de las más grandes economías del mundo no por haberse abierto parcialmente al capitalismo y terminado con una sofocante planificación estatal. En absoluto, señores. China es potencia... ¡por seguir el modelo kirchnerista! Hay que reconocerle al autor su talento en la escritura de ficción, sin esa virtud no hubiera logrado semejante asociación entre una cosa y otra.

Recomiendo además que no se pierdan el decreto citado al comienzo, donde Cristina Kirchner obliga a los que hacen posgrados en Harvard a cursar Economía en China, o el del final del texto, donde se recomienda a los estudiantes chinos estudiar el peronismo debido a sus raíces comunes con el maoísmo. Es de tal realismo mágico, tan propio de esta región, que no tiene desperdicio.

Si uno revisa un poco el proceso histórico del desarrollo de China, es evidente que con la muerte de Mao en 1976, se inicia un proceso de reformas de mercado que cambió totalmente las reglas de juego imperantes en el sistema económico. Como bien explica Juan Carlos de Pablo, durante Mao el primer melón producido era para el agricultor y los demás para el Estado, y después se invierte la ecuación: el primer melón sería para el Estado y los demás para aquél, dando un salto enorme en la productividad. Y sobre las extrañas comparaciones entre China y la Argentina, De Pablo advierte:
Pensar que China es competitiva porque tiene su moneda subvaluada, y que por consiguiente si la revalúa se terminará la expansión china, es no pensar. El de China es un fenómeno real, no un fenómeno cambiario. Derivado del hecho de que la destreza y la laboriosidad chinas, en un mundo crecientemente globalizado, llega a todo el mundo bajo la forma de productos industriales.
Entonces, los países que progresan, ¿son los que cierran exportaciones, que imponen aranceles excesivos a la importación, impuestos confiscatorios, devaluaciones y el control estatal directo de las actividades económicas? El progreso de China tuvo más que ver con la transición a la economía de mercado que con lo que todavía subsiste de planificación estatal, elementos que le permiten al kirchnerista promedio defender el estatismo en lugar de proponer reformas de mercado como las que han funcionado en ese país. No casualmente el autor del primer artículo se olvida del pequeño estado de Hong Kong, una de las economías más libres del mundo y también, una de las más ricas.

La poca comprensión -deliberada, muchas veces- de lo que ocurre con las economías exitosas tiene más que ver con intentos de algunos miembros de la clase política de llevar el agua para su molino presentando una visión ampliamente distorsionada de lo que hace una superpotencia mundial, y haciéndole creer a su electorado que vamos por el camino correcto. Esfuerzo inútil, viendo que se trata de un electorado al que le importa poco si nos parecemos a China, a Surinam o a Lesotho.

martes, 13 de julio de 2010

Contra el pueblo

Compartir
En los pasillos de mi universidad se puede ver este absurdo cartel de la agrupación de ultraizquierda MILES, con una extraña defensa de la ley de medios. Aparentemente ya no se apela a la desmonopolización, a las ''otras voces'' o alguna otra utopía inventada, sino a la idea de que la nueva ley es una ''conquista del pueblo''

Si tomáramos esa afirmación literalmente, es muy fácil ver su falsedad. El rol de los medios de comunicación no aparece ni al final en los rankings de preocupaciones de la gente en las encuestas, ni siquiera para ese 30% que todavía apoya al kirchnerismo. Se trata de la mayor preocupación de la clase dirigente y de la patética elite intelectual autoritaria de Carta Abierta, pero el argentino medio posiblemente no tenga idea de qué es la ley de medios, ni le interese saberlo. Erróneamente, a mi criterio, porque sin instituciones no hay desarrollo posible, y esta ley es el mayor atropello institucional visto en décadas.

Pero supongamos por un momento que la ley tuviera amplios niveles de conocimiento en los sondeos y un 70% de aprobación de la sociedad. Imaginemos que se hacen grandes manifestaciones -sin aparatos políticos- a favor de la misma, con una concurrencia mayor a la de los actos de Alfonsín en 1983. ¿Eso la hace correcta? Y lo que es más importante, ¿eso hace que la ley sea coherente con la libertad de expresión garantizada en la Constitución Nacional?

Para nada. Y esto es así porque la libertad de expresión no es una conquista del pueblo ni un derecho colectivo: es, como dice José Benegas, una conquista contra el pueblo. Los derechos individuales son derechos negativos: es decir, pertenecen a la clase de derechos que restringen la acción del Estado sobre la esfera del individuo. De ninguna manera incluye garantías que le permitan a ONGs o gobiernos locales, provinciales o nacionales ser propietarios de medios, sino todo lo contrario. Los pensadores ilustrados idearon este derecho como una forma de proteger a los ciudadanos de la arbitrariedad de los gobiernos, expresando sus opiniones con independencia de la voluntad de sus representantes electos.

La libertad de expresión está pensada precisamente para aquellos casos en los que gobiernos apoyados por eventuales mayorías toman decisiones equivocadas, y las opiniones disidentes, las minorías, aún así no se ven inhabilitadas para expresar su oposición. Repito: la libertad de expresión NO está diseñada para proteger a los gobiernos (sean nacionales y populares u oligárquicos y malvados) del discurso de algunos medios, sino más bien al revés.

Un derecho individual no tiene que ver con posibilitar el acceso a los medios a algunas organizaciones afines a cierto sector político, sino con que no exista ninguna restricción a aquellos individuos particulares que publiquen sus ideas en la prensa escrita, radial o televisiva. Al otorgarle al Estado el poder de la adjudicación de licencias y creando un sistema insostenible de medios públicos, basándose en una entelequia llamada ''derecho a la comunicación'' (¿de quiénes?) es claro que esto no tiene nada que ver con la libertad de expresión.

Incluso en aquellas socialdemocracias europeas que incluyeron muchos de los llamados 'derechos sociales' en sus constituciones, de ninguna manera creyeron necesario cambiar el significado de la libertad de expresión de una manera tan fundamental como lo hace esta ley.

Propongo que antes de pretender encabezar una supuesta batalla por la libertad de expresión en nombre del pueblo, los defensores de la estatización de los medios sinceren sus verdaderos objetivos y no utilicen argumentos de un mercado al que detestan, como la defensa de la competencia. En todo caso, pelean por mayores regulaciones y uniformidad en el discurso, pero al igual que cuando esas medidas se aplican en el ámbito económico, lo primero que perderemos será nuestra libertad.

Lo de encontrarle algún sentido lógico al resto del cartel, como la parte de ''partido monárquico mediático financiero'' se lo dejo a ustedes, aunque mi teoría es que la producción de opio está pasando por una de sus peores cosechas.

martes, 29 de junio de 2010

La filosofía maradoniana: una generación que "la tiene adentro".

Compartir Encuentro cercano del último tipo es la experiencia religiosa que muchos jóvenes (y no tan jóvenes) están empezando a vivir, desde que el patético personaje burlón e intolerante volvió a asomar la cabeza en los últimos tiempos.
Este mundial no hará más (en caso que Argentina llegue hasta la final) que incrementar este grado de retroceso mental al que se autosometen los fanáticos de la desfachatez y la mala educación de un semi adulto interesado en captar la atención de un público que observa expectante, la nueva estupidez con la que los deleitará. Considero que Diego Maradona ha sido un ícono del deporte argentino, de hecho lo creo uno de los más grandiosos futbolistas de todas las épocas; pero en el camino hacia la beatificación creo que me perdí de algo. Maradona no es ejemplo de vida, ni siquiera en su extraordinaria carrera supo hacer pie para proyectar ese futuro maravilloso que le auguraban.

Pero claro, en Argentina nos caracterizamos por hacer “queribles”, a personas cuyo mérito es haberse cargado en sus espaldas el mote de “pueblo”, y es justamente esta cuestión la más triste de todas: la egolatría confundida con “la única e irrefrenable voz del pueblo”. Este antipático producto del talento, la fama y los excesos, se calzó la bandera del populismo desde esa inmunidad que le otorgaron sus mismos fanáticos, y hoy sus palabras son un mandato divino. Como buen populista, supo desarrollar más de una maña, al estilo y a la altura de cualquiera de nuestros amigos progres, ya muy reconocidos en el ambiente:

-Tiene una gran capacidad para crear enemigos externos (Brasil con sus declaraciones contra Pelé o Inglaterra), y no conforme con eso, tuvo la capacidad de fortalecer el monstruoso código populista interno conocido: los medios de comunicación. Estamos a 28 de junio, y el tema de conversación no es la alegría por el éxito de la Selección, sino, cuán adentro la tienen, esos periodistas que injustamente lo criticaron. Sus conferencias rebalsan de chistes festejados por un manojo de obsecuentes que en lugar de marcar un límite de cordura en las diferentes situaciones, se ríen y aplauden ante la primer ocurrencia carente de todo respeto, que como si fuera poco, es reproducida por veinte canales de televisión bajo el título: “El rebelde de siempre”, con esa insólita esperanza de que aparezcan nuevas frases igual o más humillantes.

-Por otro lado, sabe delimitar su campo de juego enarbolando la ideología socialista, como si fuera el único pasaporte hacia el reconocimiento y la admiración; necesita mostrarse como un rebelde guevarista, aún a los 50 años y con decenas de millones de dólares en su haber. Un fenómeno muy repetido.

-Tuvo un origen humilde y sufrido, que usa de bandera para justificar sus reacciones del presente. Eso que llaman “La filosofía de la calle y el potrero” que pareciera exonerarlo. Pero el Diego Maradona de hoy, es un tipo multimillonario, y no vive como aquél “pibe de clase baja de Villa Fiorito”; hace más de treinta años que dejó la pobreza, para disfrutar de los lujos que ganó con talento y esfuerzo, muy bien merecido.

Es importante hacer un paréntesis para reflexionar unos pocos segundos, y mirar con más agudeza a este personaje que hoy tiende irreversiblemente hacia la mediocridad (y hablo de él como persona) para declinar en la insistencia de divinizar cada uno de sus pasos, tacleados por trilladas aspiraciones idealistas y revolucionarias.

sábado, 19 de junio de 2010

Populismo en Hat-Trick

Compartir Aprovechando la actitud light que traigo puesta desde que amanecí, quiero hacer un post de Varieté considerando que es necesario postear “un algo” que reavive la discusión de éste, el país virtual que nos ha tocado en suerte.
En este país, (que de extraordinario sólo le queda el estado de asombro permanente) es complejo no caer en lo predecible de una situación que se empeña en condenarnos. Ojalá sólo fuera culpa de una “situación” y no de la perversión individual, quiero decir, de una persona perversa. En un primer momento usé la palabra perversión como sinónimo de demoníaco, maléfico; un poco más allá me pareció que su verdadero significado no iba mal con lo que quería decir y me animé a jugar con estos sentidos mientras trato de hilar una frase más o menos coherente. Perversión es encontrar placer en un comportamiento sexual atípico. Voy a unir esto a la política (actividad humana dirigida al beneficio de la sociedad) y sumarle incluso, nuestra coyuntura fiel al ultimundismo. Me atrevo a hacer una sinopsis que quedaría de la siguiente manera: “Justicia social es que todos tengamos acceso a un pomo de vaselina” para que nos empomen con métodos confiables...


Abuelas: El NOBEL de la vergüenza.

Tuve el desagrado de ver a Estela de Carlotto en la Tv que hoy es propiedad exclusiva del país real, haciendo lobby por Sudáfrica, especulando con las nuevas posibilidades que tiene la Organización creada en 1977, de ser la nueva y flamante aspirante al Premio Nobel de la Paz. Según palabras de Alfred Nobel, este premio se otorga a "a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz"; la Organización Abuelas de Plaza de Mayo, no sólo niega rotundamente la falta de paz al interior de las fronteras de nuestro país, sino que promueve la intervención de las agrupaciones de izquierda que han sostenido bochornosamente la lucha armada de sus miembros, como instrumento de acción permanente, sosteniendo y justificando la pasada actuación de estos personajes en el contexto de la última dictadura militar. En materia de actualidad, su apoyo a lo que se ha dado en llamar Socialismo del siglo XXI, no es más que una cooperación lisa, llana y descarada con la abolición gradual de los derechos individuales fundamentales en toda latinoamérica. Su apoyo explícito a países de muy dudoso compromiso con tales derechos, como Cuba y Venezuela, no es otra cosa que la falta de sinceridad moral de estas mujeres. No es paz lo que siembra este tipo de organizaciones, sino que al contrario, brindan el instrumento pertinente para fomentar la violencia y quebrantar el orden constitucional, clasificando moralmente a quien merece y quien no, ser tratado como ser humano. Desde acá expreso mi repudio a esta candidatura.

Próximo destino: Caracas. (Metrogas: La nueva Aerolíneas)

“Edesur, Edenor, YPF y Metrogas deberían ser estatales”. Los deseos del ganador en las últimas elecciones legislativas Francisco De Narvaez, se están haciendo realidad. Junto a la empresa de transporte aéreo, y los fondos privados de las AFJP, se suma ahora Metrogas. La empresa llamó a “concurso preventivo de acreedores” e inmediatamente el monstruo se les vino al humo. La excusa es la de siempre: asegurar y garantizar los servicios al pueblo argentino. "Consideramos que si la situación financiera de la empresa está en riesgo, no se garantiza que se puedan mantener la calidad y la prestación del servicio" afirmaron desde el ministerio de De Vido. Lo cierto es que desde el año pasado, empresarios como Sebastian Eskenazi (Accionista YPF) dieron a conocer su interés por incursionar en la empresa como socios privados; se rechazó la intención y las explicaciones están a la vista: el default solamente puede ser contrarrestado a través de las manos de papá estado. La estatización es el único fin que persiguen este tipo elucubraciones que chorrean demagogia. Si lo que querían era asegurar la prestación del servicio, vemos claramente que existían otras maneras. La nueva intervención de Metrogas hace un claro uso y abuso de la autoridad estatal y se burla por enésima vez del carácter privado de la empresa. Hay que echar mano a lo que se pueda con tal de que el gobierno populista, siga transitando ese rumbo sin desviaciones hasta el socialismo pleno al que aspiran. Veamos cuáles son los pronósticos de la Aschira Kirchnerista para Metrogas; en el caso de Aerolíneas, nos promete que para el 2012 dejará de dar perdidas. Esperando nueva desinformación.

Papeleras: La ley es la ley, pero...

Asistimos a un proceso histórico que era predecible, aunque de resolución algo tardía. Se levanto el corte de Gualeguaychú, después de algunos años de la religiosa vigilia de “vecinos justicieros” (devenidos en grandes científicos en algunos pocos meses) que mantenían cerrado el paso de la ruta 136 que comunica la ciudad de Fray Bentos con Gualeguaychú. La consigna “No a las papeleras” fue sostenida a pesar de decenas de estudios de Impacto Ambiental llevados a cabo por más de una Institución Científica, y acompañada por las declaraciones del Gobernador entrerriano Sergio Urribarri, quien oficialmente aseguraba que no existían pruebas de que las papeleras contaminaran. Se dieron el lujo de tachar las resoluciones del Tribunal Internacional como “inconsistentes”; ya sabemos a propósito de esto, que más de un argentino está acostumbrado a que su palabra sea la ley, y aún les cuesta dejar su orgullo combativo a un lado para sujetarse a determinaciones de la jerarquía de la Haya. Finalmente las acciones fueron las esperadas, tanto por parte del gobierno que casi cuatro años después advierte el inicio de acciones contra estos asambleístas, que derrotados por la legalidad deciden dar un paso al costado durante 60 días; claro está, que no es un paso al costado gratuito, las condiciones que impusieron los asambleístas es el “monitoreo de Botnia desde adentro”. Pero para que no cunda el pánico, los problemas no se solucionaron: ahora el conflicto se deriva de quien será el encargado de llevar a cabo el monitoreo. Esperamos una solución definitiva a este conflicto, sin condicionamientos y con el acatamiento que una disposición de esa envergadura merece.

lunes, 24 de mayo de 2010

Kirchnerismo mágico, otro género literario

Compartir
Ayer tuve el desagrado de ver una entrevista a Federico Luppi hecha por el canal Cristina5Néstor, donde el actor destacaba como un hecho extraordinario del gobierno de Kirchner la acción de descolgar el cuadro de Videla en la Escuela de Mecánica de la Armada. Profundizando, el actor dijo que haciendo esto, Kirchner fue el
primer presidente que asumió el rol de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

No importa que otros dos presidentes desde 1983 a la fecha hayan sofocado tres intentos de golpe de Estado, realizado un juicio a las Juntas, enviado tropas al Golfo Pérsico y a Kosovo, terminado con el servicio militar obligatorio y con el rol preponderante del ejército en la política argentina. Esos fueron verdaderos hechos, acciones importantes que tuvieron consecuencias para la historia posterior. Pero nada de eso importa. Aparentemente lo único importante son los actos simbólicos, que tienen que ver más con lo imaginario que con la realidad, con la creencia de que fabricar o eliminar una imagen tiene algún efecto sensible en el mundo real, más allá de ofender a algunos y movilizar emocionalmente a otros.

En la misma entrevista el actor dijo que valoraba las cualidades de Cristina Kirchner como oradora, explicando que estas serían vitales para que la presidente pueda convencer con discursos a los inversores para venir al país. De nuevo nos encontramos con la misma lógica (si es que se la puede llamar así), la riqueza y el capital vendrán a la Argentina, según Luppi, si una jefe de Estado le ofrece a potenciales inversores un seminario de sus charlatanerías seudointelectuales. Olvídese de la seguridad jurídica, de la independencia del Poder Judicial, de las reglas de juego claras, de los impuestos bajos y de la facilidad para iniciar emprendimientos. Nada de eso. La capacidad retórica de Cristina Kirchner hará aparecer por arte de magia las inversiones necesarias con el solo acto de enunciar amablemente a los inversores una realidad que existe sólo en su propia mente.

El problema de un pensamiento como este es que no lo tiene solamente Federico Luppi. Es parte de una amplia tradición populista y autoritaria, que busca cubrir los rotundos fracasos con gestos simbólicos que apelan a los sentimientos de algunos sectores. Durante el nazismo y en los regímenes comunistas de Europa Oriental, era común que las grandes manifestaciones y el cine de propaganda fueran utilizados por los gobiernos para mejorar su propia imagen.

Visto todo esto, no es difícil entender la necesidad del gobierno por imponerse en materia comunicacional. Una vez que se enfrentan con un dato negativo de la realidad, la solución no se encuentra en mejorar ese indicador, sino en producir un relato que ignore por completo a ese elemento. Si la realidad se materializa con sólo ser enunciada, puedo creer que mi gobierno es el mejor de la historia si me encargo de que ese mensaje se repita continuamente por cadena nacional, y si logro tapar otros mensajes que digan lo contrario.

viernes, 14 de mayo de 2010

Paradojas del pensamiento crítico

Compartir
Se conoce como pensamiento crítico a una operación intelectual que consiste simplemente en criticar a determinado producto cultural no por su contenido explícito, sino por la intencionalidad político-ideológica de su autor y su contexto de producción.

Hoy en día, estamos saturados de espacios de este llamado pensamiento crítico. La crítica al rol de los medios se encuentra en todos lados, y hoy en día se les asigna la culpa de todos los males de la humanidad, desde la fiebre tifoidea hasta la violencia familiar. Tal mecanismo puede verse no sólo en espacios tan notorios como 678 o ciertos programas del canal Encuentro, sino también en los ámbitos académicos, donde se ha convertido en una cuestión de moda el asignarle a los medios un rol decisivo en la trama política del país, que en la realidad nunca tuvieron.

La gran contradicción del pensamiento crítico de hoy es que pretende ser una cruzada por el pensamiento independiente, mientras se alimenta exclusivamente de proclamas y consignas creadas por la mesa chica de la quinta de Olivos. Todo esto no surge por generación espontánea, ni es una tendencia abierta por iniciativa de intelectuales de las Ciencias Sociales, sino por dos personas con objetivos políticos muy concretos: Néstor y Cristina Kirchner.

Hasta hace muy poco -y esto sólo cambió cuando Kirchner instaló su guerra contra los medios críticos-, la palabra ''monopolio'' sólo se refería a Microsoft, y el termino ''mediáticos'' sólo aparecía en frases relacionadas con Jacobo Winograd y Guido Suller.

La realidad es que ninguno de ellos pensaba que Victor Hugo Morales fuera una luminaria del pensamiento político mientras criticó al gobierno durante 2008. Esto sólo comenzó a decirse cuando desde la usina ideológica del gobierno se reproducían todos los días algún fragmento de sus discursos oficialistas.

Otro ejemplo de esto son los comentaristas virtuales. Alguna frase o consigna sale de la boca de algún ministro, y por arte de magia todos los militantes virtuales repiten esa misma consigna, como si fueran un casette con la cinta enganchada. Ocurrió con el campo, con las AFJP, Aerolíneas, Ley de Medios, y un largo etcétera. Creen que viven en una guerra ideológica que ganarán a partir del cansancio de sus oponentes.

Ahora, la culpa del golpe de 1976 es asignada por esta gente a los medios, especialmente Clarín y Nación. Antes, la dictadura era vista a partir de teorías no menos ridículas, como una imposición del neoliberalismo a nivel continental o algo parecido. No ver en este cambio de guión un móvil político actual sería imposible.

Pero, casualmente, quienes dicen tomarse el trabajo de ser escépticos y analizar críticamente lo que dicen los medios son los primeros en abrazar incondicionalmente el pensamiento de sólo dos personas, la pareja presidencial.

Es sumamente paradójico el hecho de que quienes se autoproclaman como pensadores independientes a partir de este uso excesivo del pensamiento crítico utilicen exclusivamente términos y conceptos digitados desde arriba, cuando la realidad es que hace dos o tres años, cuando la agenda del gobierno era otra, ninguno estaba otorgándole a los medios semejante rol en su análisis.

Curioso país tenemos, donde el supuesto pensamiento crítico es ejercido sólo por los repetidores de consignas creadas por otros, y esos otros tienen un interés muy claro en todos los conflictos actuales. Confundir el consumo de consignas elaboradas por un gobierno con la inteligencia o la intelectualidad es algo peligroso, especialmente cuando ese gobierno busca mantenerse en el poder justamente a partir del control de la comunicación audiovisual.

Quizás el hecho de que este pensamiento crítico se planifique desde las altas esferas del poder sea la prueba más evidente de cuánto han triunfado estos sectores al nivel del discurso.